

En la infancia, el desarrollo de las emociones está muy vinculado con las relaciones sociales. Las emociones son reacciones subjetivas a la experiencia, las cuales se asocian con cambios fisiológicos y conductuales. A esto también influye la culturasobre la forma en la que se enseñe mostrar emociones. Las emociones y la inteligencia emocional cumplen varias funciones. Una de ellas es comunicar las necesidades, intenciones o deseos y dar lugar a una respuesta, también tienen una función protectora la cual es cumplida por las emociones como el temor y la sorpresa, y una tercera función es el de promover la exploración del ambiente, lo cual da lugar al aprendizaje que puede proteger o mantener la vida.
En los neonatos se ven las primeras señales de emoción:
*El llanto: es la más poderosa, y en ocasiones la única, manera en que los bebés pueden comunicar sus necesidades. Hay cuatro patrones de llanto: Llanto de hambre, llanto de enojo, llanto de dolor y el llanto de frustración. Entre más afligido suene el bebé, más probable es que la respuesta sea inmediata.
* Sonrisa y risa: Las primeras sonrisas ocurren después del nacimiento, como resultado de la actividad del sistema nervioso subcortical. Las primeras sonrisas intencionales pueden ser provocadas por sensaciones suaves, como caricias o soplar suavemente la piel del bebé.
Las expresiones faciales no son el único indicador de las emociones de los infantes, la actividad motora, el lenguaje corporal y los cambios fisiológicos también son indicadores importantes. Poco después del nacimiento, los bebés muestran signos de entusiasmo, interés y aflicción. También existen expresiones en sus variaciones culturales. Las emociones que involucran el yo son emociones autoconscientes y solo surgen después de que los niños han desarrollado la conciencia de sí: la comprensión cognoscitiva de que tienen una identidad reconocible, separada y diferente del resto del mundo; esta conciencia parece surgir entre los 15 y los 24 meses. Las emociones auto evaluativas son emociones como el orgullo, la vergüenza y la culpa, que dependen de la conciencia de sí y del conocimiento de estándares de conducta socialmente aceptados. La culpa y la vergüenza son emociones distintas, aunque ambas pueden ser respuestas a la conciencia de haber obrado mal. Los niños que no logran estar a la altura de los estándares conductuales pueden sentir culpa pero no necesariamente sienten una falta de autovalía.
Empatía, es la habilidad para ponerse en el lugar de otra persona y sentir lo que siente otro. Surge aproximadamente durante el segundo año y al igual que la culpa se incrementa con la edad. La empatía depende de la cognición social, la habilidad para entender que otras personas tienen estados mentales y para valorar sus sentimientos e intenciones. El crecimiento del cerebro después del nacimiento tiene una conexión cercana con cambios en la vida emocional, A medida que se desarrollan las estructuras del SNC y que se mielinizan las vías sensoriales, las reacciones del bebé se tornan más centradas y atenuadas o moduladas. Esto muestra la relación entre el crecimiento del cerebro y el desarrollo emocional. Existen 4 cambios en la organización cerebral que corresponden con cambios en el procesamiento emocional:
1. Durante los primeros tres meses la diferenciación de las emociones básicas comienza a medida que la corteza cerebral se hace funcional.
2. Alrededor de los 9 o 10 meses, cuando los lóbulos frontales comienzan a
interactuar con el sistema límbico, asiento de las reacciones emocionales. Las conexiones entre la corteza frontal, el hipotálamo y el sistema límbico, pueden facilitar la relación entre las esferas cognoscitiva y emocional.
3. Durante el segundo año, cuando los infantes desarrollan la conciencia de sí, emociones auto consientes, etc. Esto puede estar relacionado con la mielinización de los lóbulos frontales.
4. Alrededor de los tres años cuando los cambios hormonales en el sistema nervioso autónomo coinciden con el surgimiento de las emociones evaluativas.
El temperamento es el cómo de la conducta. Este tiene una base emocional pero mientras las emociones como el temor, excitación y el aburrimiento aparecen, el temperamento es relativamente constante y duradero. Consisten en los patrones consistentes de sentimiento, pensamiento y conducta que hacen única a una persona. El estudio de los patrones de temperamento clasificaron en tres categorías los temperamentos de los niños: a) los niños fáciles, que son niños con un temperamento feliz, ritmos biológico regulares y disposición para aceptar las nuevas experiencias; b) los niños difíciles, que tienen un temperamento irritable, ritmos biológicos irregulares y respuestas emocionales intensas; c) niños lentos para responder, son niños cuyo temperamento es afable pero que dudan respecto a la aceptación de nuevas experiencias. De acuerdo al estudio de patrones de temperamento, la clave para un ajuste saludable es la bondad del ajuste, lo cual es la verificación de la correspondencia entre el temperamento de un niño y las demandas y restricciones ambientales con las que el niño debe tratar, incluyendo el temperamento de los cuidadores.
Desarrollo de la confianza: Como lo planteo Erikson la primera etapa del desarrollo psicosocial es la confianza contra la desconfianza, la cual se desarrolla desde el nacimiento hasta los 12 o 18 meses. Si la confianza predomina los niños desarrollan la virtud de la esperanza: la creencia de que pueden satisfacer sus necesidades y cumplir sus deseos. Si predomina la desconfianza, los niños verán al mundo como un lugar hostil e impredecible y tendrán problemas para formar relaciones.
El apego es un vínculo emocional recíproco y duradero entre un bebé y el cuidador. Existen varios tipos de apego: en el apego seguro los bebés lloran o protestan cuando la madre se ausenta y la saludan con alegría cuando regresa, la utilizan como una base segura; el apego ambivalente se muestran ansiosos incluso antes de que la madre se ausente y se molestan mucho cuando ella sale. El apego evasivo es cuando rara vez lloran cuando la madre se ausenta y evitan su regreso. También hay una cuarta categoría llamada apego desorganizado-desorientado, el cual un bebé, después de la separación del cuidador principal, muestra conductas contradictorias cuando éste regresa.
William James describió dos formas del yo: el yo mismo que es una entidad subjetiva que construye y busca conocer al mi mismo; lo cual es lo que puede conocerse objetivamente acerca del yo. Se cree que el yo mismo es el primer aspecto del yo que emerge, surge del nacimiento a los 15 meses, mientras que el surgimiento del mi mismo, de la conciencia del sí, se da de los 15 a los 30 meses.
Erickson identificó el período entre los 18 meses y los 3 años de edad como la segunda etapa de desarrollo de la personalidad. La autonomía frente a la duda es marcada por un cambio del conflicto externo al autocontrol. Debemos ver otro conceptos importantes como el de socialización que es el proceso por el cual los niños desarrollan hábitos, habilidades, valores y motivos que los hacen miembros responsables y productivos de la sociedad. Esta socialización se basa en la interiorización de las normas sociales, adoptar esas normas como propias. La conciencia incluye tanto el malestar emocional por hacer algo mal como la habilidad para abstenerse de hacerlo, y la autorregulación es la habilidad para inhibir los impulsos y controlar la propia conducta en ausencia de estímulos externos inmediatos.
Contacto con otros niños:
La relación que tienen los niños con los padres tiene una principal influencia en ellos, pero la relación con otros niños también es importante. Por lo general los niños se apegan con sus hermanos mayores ya que entre más seguro sea su apego con él, más fuerte será su apego con sus padres. La relación con niños también es importante, los niños muestran interese en personas ajenas al hogar, en especial personas de su propio tamaño, los niños aprende imitándose entre sí. Al igual que con los hermanos el conflicto entre ellos puede ser constructivo para el niño.

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